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venerdì 26 luglio 2013

EL SURREALISMO Y EL SUEÑO

EL SURREALISMO Y EL SUEÑO
Museo Thyssen-Bornemisza
Del 8 de octubre de 2013 al 12 de enero de 2014
Comisario: José Jiménez

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta a partir del 8 de octubre la primera exposición monográfica dedicada al surrealismo y el sueño. Con un total de 163 obras de los grandes maestros surrealistas – André Breton, Salvador Dalí, Paul Delvaux, Yves Tanguy, Joan Miró, René Magritte, Max Ernst, André Masson, Jean Arp o Man Ray –, la exposición propone una presentación temática de la aproximación plástica de los artistas surrealistas al universo onírico. Las obras reunidas han sido cedidas por museos, galerías y colecciones particulares de todo el mundo como el Centre Pompidou (París), la Tate Modern (Londres), el Museum of Modern Art o el Metropolitan Museum (Nueva York), entre muchos otros. 

El surrealismo no es solamente un movimiento artístico más, sino una actitud ante la vida que tiene su clave principal en la visión de imágenes interiores a las que se llega por el flujo del deseo. Sus planteamientos han influido de manera decisiva en todo el arte posterior y en la sensibilidad contemporánea. La presente exposición pretende mostrar que esa huella tiene su raíz más profunda en la vinculación surrealista entre el sueño y la imagen. Para ello, la muestra recoge, en toda su variedad y riqueza, los diversos soportes en los que se despliega esta relación: pintura, dibujo, obra gráfica, collage, objetos y esculturas, fotografía y cine. El horizonte creativo de los surrealistas se ampliaba a todos aquellos registros capaces de enriquecer y expandir la mente, sus puertas se abrieron de par en par a pintores, escultores, fotógrafos o cineastas que, en una época de grandes avances tecnológicos en la producción y reproducción de imágenes, fueron los primeros en adoptar la fusión de los géneros expresivos y una estética multimedia.

Con esa perspectiva resulta crucial el papel desempeñado por el cine: en la sala oscura se producía el encuentro con lo insólito, con lo maravilloso, sin que hubiera ninguna predeterminación, ni consciencia. Era el ámbito del sueño con los ojos abiertos, mirando la gran pantalla. En las salas de cine es "donde se celebra el único misterio absolutamente moderno” escribió André Breton. En las salas de la exposición el cine está presente a través de 7 vídeo-instalaciones en las que se proyectan fragmentos escogidos de títulos como Un perro andaluz (1929), de Luis Buñuel y Salvador Dalí, donde se lleva al límite la idea de desnaturalización o desarraigo, uno de los conceptos centrales de la poética surrealista. La película rompe con el orden narrativo para desplegar un flujo de imágenes tan abierto como el del sueño. 

La significativa presencia de artistas mujeres es otro de los aspectos importantes de la exposición. En el marco del surrealismo las artistas encontraron, por primera vez, una posición protagonista más allá del papel que desempeñaron en los inicios del movimiento como musas, objetos de deseo o compañeras, y muchas de ellas desarrollaron una personalidad creativa en confrontación o distancia con los hombres. El considerable número de mujeres presentes en la exposición – once: Claude Cahun, Kay Sage, Nadja, Toyen, Dora Maar, Leonor Fini, Remedios Varo, Dorothea Tanning, Ángeles Santos, Meret Oppenheim y Leonora Carrington – es una demostración de la relevancia y del carácter propio de sus aportaciones en la representación surrealista del sueño.

La otra mitad de la vida
La principal aportación de los surrealistas a la concepción artística del sueño es que deja de ser considerado un vacío, un agujero de la consciencia para ser entendido como la otra mitad de la vida, un plano de experiencia consciente cuyo conocimiento y liberación incide de manera especial en el enriquecimiento y ampliación del mundo interior, principal objetivo de los surrealistas. En este sentido Goya y su representación plástica del sueño como un ámbito de la realidad humana, sin las connotaciones sobrenaturales o míticas con las que había sido mostrado en el arte anterior, abre definitivamente la senda que abordarán un siglo después los surrealistas. 

Del sueño al arte
La emancipación de las artes visuales con respecto a la reproducción mimética de la realidad exterior sirve de impulso para la transformación del arte moderno, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX con las vanguardias artísticas. Uno de los aspectos más decisivos en la contribución de los surrealistas a este impulso es la validación de la representación del universo onírico en el arte. Para ello, buscan un lugar en el que sueño y realidad se concilien, van y vienen entre el mundo interior y exterior y llevan a cabo una tarea de transcripción de los materiales del sueño en las obras plásticas. 

El surrealismo y el sueño se articula en ocho capítulos que organizan temáticamente los materiales plásticos reunidos en la exposición: 1. Los que abrieron las vías (de los sueños); 2. Yo es otro (variaciones y metamorfosis de la identidad); 3. La conversación infinita (el sueño es la superación de Babel: todas las lenguas hablan entre sí, todos los lenguajes son el mismo); 4. Paisajes de una tierra distinta (un universo alternativo que, sin embargo, forma parte de lo existente); 5. Turbaciones irresistibles (la pesadilla, la zozobra); 6. Más allá del bien y del mal (un mundo donde no rigen ni la moral ni la razón); 7. Donde todo es posible (la omnipotencia, todo es posible en el sueño); 8. El agudo brillo del deseo (la pulsión de eros sin las censuras de la vida consciente). 

La exposición contará con un ciclo de cine en el que se programarán, entre otros títulos, aquellas películas cuyos fragmentos van a ser proyectados en vídeo-inst8 y 9 de octubre de 2013, dirigido por el comisario de la exposición José Jiménez, en el que se debatirá sobre las distintas formas y perspectivas de tratamiento y representación del sueño en el ámbito de las artes plásticas.


alaciones en las salas, y un congreso internacional que tendrá lugar los días


INFORMACIÓN 
www.museothyssen.org

lunedì 22 luglio 2013

L'insurrezione di Gianmarco Caselli e Jacopo Da San Martino


Si è conclusa ieri, domenica 21 luglio, la presentazione all'Art Festival di Bagni di Lucca della nuova opera del musicista/compositore Gianmarco Caselli, questa volta in collaborazione con lo scultore/pittore Jacopo Da San Martino. Grazie a una location tanto desueta quanto affascinante, Insurrezione offre in chiave originale una denuncia verso l'idolatria degli oggetti di consumo.

Un' ex-macelleria: da questo spunto Caselli è partito per mettere in scena non la morte degli animali, bensì degli umani. In costante ricerca di una definizione di se stesso attraverso il compulsivo acquisto di cose che gli diano un senso, l'uomo è destinato in realtà a morire senza lasciare traccia, mentre i "suoi" oggetti (anche i "modelli vecchi" buttati via) continueranno a vivere. Da qui nasce la denuncia verso gli Anni Ottanta, periodo di trionfo del capitalismo e del consumismo che ha visto esplodere il culto dell'oggetto: è l'insurrezione dell'uomo che cerca di scappare da questa gabbia, di scardinarla ed essere se stesso.

Nello spazio antistante la cella, sono appesi pupazzetti di nylon nero (realizzati da Beatrice Basile), che riflettono appunto la "morte" dell'uomo, relegato a pupazzo dagli oggetti stessi, e tre quadri di Da San Martino: Le tre esplosioni che ho disegnato sono il principio dell'Insurrezione; fuochi covati per troppo tempo sotto le ceneri. Il passato dunque di cui solo piccole schegge sono rimaste. E il futuro, se i tempi, di nuovo inquieti non cambieranno.

Nella cella frigorifera, luogo deputato alla conservazione, c'è la vera e propria installazione: una scultura di oggetti (realizzata sempre da Jacopo Da San Martino) e un televisore, uno dei principali simboli degli Anni '80, che trasmette il SUO segnale, ovvero il video e la musica di Gianmarco Caselli, in pieno stile frenetico dance tipico di quel periodo. La musica è diversa da quella che realizzo di solito. Posso dire di avere fatto un'insurrezione contro il mio stile ed essere ora libero. E' una musica che riflette ritmi dance tipici degli '80, che ne ripropone la reiterazione e la meccanicità, cosa che si può osservare anche nel video.


Auspichiamo che l'interessante installazione possa essere riproposta, opportunamente modificata, anche in altre location, così da diffondere al meglio l'originalità con cui Caselli e Da San Martino affrontano questo tema spesso inflazionato, ma raramente "centrato" a pieno.





Foto cortesemente fornite dagli artisti





Modigliani. Soutine e gli artisti maledetti. La collezione Netter



Dal 21 febbraio al 8 settembre 2013 è possibile ammirare ben 122 opere di Amedeo Modigliani e di altri artisti che resero unica la Parigi dei primi del ‘900. Le opere esposte al Palazzo Reale di Milano per tutta l’estate ci restituiscono l’atmosfera bohémien che si respirava nella capitale francese.

Amedeo Modigliani nacque nel 1884 a Livorno e sin da giovanissimo studia arte a Firenze e Venezia,« durante un violento attacco della malattia, riuscì a strappare alla madre la promessa di poter andare a lavorare nello studio di Guglielmo Micheli, uno dei migliori allievi del Fattori e uno dei pittori più in vista di Livorno, da cui apprenderà le prime nozioni pittoriche, e dove conoscerà, nel 1898, il grande Giovanni Fattori. Modigliani sarà così influenzato dal movimento dei Macchiaioli, in particolare dal Fattori stesso e da Silvestro Lega» .  Nel 1906, Modigliani si trasferì a Parigi, «che all'epoca era il punto focale dell'avant-garde negli anni dell’esplosione fauve e della nascita della pittura cubista». Nella capitale francese Modigliani subisce l’ influenza di Toulouse-Lautrec, Gauguin, Van Gogh e Cézanne. Nel 1909, Modigliani tornò  a Livorno, affetto da alcolismo, logorato da uno  suo stile di vita dissoluto che aveva inflitto danni irreparabili ad una salute già pessima. Non restò in Italia per molto tempo  e, infatti,  ritornò a Parigi affittando uno studio a Montparnasse. Per un certo periodo  Modigliani si dedicò alla scultura stringendo un affettuoso rapporto di amicizia con Constantin Brancusi tuttavia le polveri prodotte dalla scultura aggravarono la sua tubercolosi e sia pure a malincuore dovette ritornare alla pittura.Fra il 1915 e il 1920, anno della sua morte, Modigliani realizzò« la parte più consistente e più nota della sua produzione artistica»: si tratta perlopiù di  ritratti, qualche paesaggio e dipinti  vari realizzati durante un soggiorno a Nizza fra il 1918 e il 1919. Nei suoi ritratti divenuti celebri dopo la sua morte, ammiriamo colli allungati e forme arrotondate: «Modigliani raffigura amici, personaggi anonimi e modelle».  Morì il 24 gennaio 1920 a Parigi dove è sepolto al cimitero Père Lachaise.
La rassegna a cura di Marc Restellini porta in Italia per la prima volta i capolavori della ricca collezione Netter( Strasburgo 1868- Parigi 1946). Jonas Netter era un grande appassionato d’arte a cui dobbiamo «la scoperta di molti geni dell’arte della prima metà del XX secolo» tra cui: Soutine,Kisling e Utrillo.  Il vero protagonista di questa manifestazione però  è Modigliani del  quale sono esposti alcuni grandi capolavori, tra cui: Elvire au col col blanc( Elvire à la collerette),Fillette en robe jaune(Portrait de jeune femme à la collerette),Portrait de Zborowski. 
Accanto a questi splendidi ritratti potrete ammirare una ventina di oli appartenenti a Soutine «una mostra dentro la mostra, per illustrare la storia degli esordi di coloro che in quell’epoca rappresentarono la Scuola di Parigi». Vi consiglio di lasciarvi condurre alla scoperta dei capolavori in mostra da « Corrado Augias, autore di una monografia su Modigliani, che commenta il percorso della mostra nell’audioguida - disponibile in biglietteria e inclusa nel prezzo del biglietto - nonché in un video proiettato all’interno del percorso espositivo».

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